Comienza mi viaje

No comments

Para poder realizar cualquier proyecto, es necesario que alguien lo lleve a cabo. Esa es la principal lección que aprendí tras haber intentado hacer posible lo imposible sin un yo. Es como intentar cruzar el mar sin un barco que te permita navegar. Pero ahora es diferente. Ahora sí tengo barco. Y me dispongo a volver a emprender ese viaje. Un viaje en busca de mis sueños.

Hace 6 años tomé la decisión más importante de mi vida. Decidí vivir con el objetivo de cambiar el mundo. Y no, no es una expresión retórica. Quiero cambiarlo de verdad, radicalmente, en su sentido más profundo. ¿Cómo un chico joven, menor de edad, que aún tiene tanto por aprender en la vida, se plantea semejante objetivo? El mundo me parecía inaceptable. Sentía un odio descomunal hacia él, no solo por mis experiencias personales, sino también por el sufrimiento de tanta gente, la destrucción del medio ambiente, y tantos y tantos problemas de sobra conocidos. Para mí esos problemas no eran ajenos, sino propios, porque me afectaban. No podía adoptar una postura pasiva. Tenía que actuar, y viendo que nadie era lo suficientemente radical, decidí hacerlo yo solo, partiendo de cero.

El mundo no se cambia con palabras bonitas o buenas intenciones. Por eso me puse a estudiar e investigar, y a programar, convencido de que mediante la tecnología es posible crear un nuevo sistema social basado en la ciencia, en lugar de la ficción. Mi obsesión y convencimiento de que no solo era posible, sino que yo era capaz de emprender un proyecto de tal magnitud, me mantuvo trabajando en él durante 3 años pese a los múltiples problemas personales que tenía. Había abandonado los estudios tiempo atrás, y me negaba a trabajar para nadie, porque sería “participar en el sistema”. Estaba convencido de que si terminaba la base de datos que estaba creando, podría obtener ingresos y financiarme a mí y a mi proyecto.

Me puse como fecha límite la primavera de 2016, y cuando llegó y fui consciente de lo mucho que quedaba por hacer, viví un duro golpe que un mes después desembocó en una profunda depresión y crisis de identidad. Una persona sin autoestima, marcada por traumas de la infancia y la adolescencia, que solo pensaba en los demás y ponía su identidad en otras personas, no está preparada para soportar tanta presión. Había emprendido un viaje por el mar a cuerpo, sin barco, y aunque era evidente que no lo conseguiría, no paré hasta verme hundido en el fondo del océano. Tras recuperarme, acepté mi fracaso y volví a incorporarme al sistema educativo.

Sin embargo, no me rendí. Fui consciente de mi debilidad, y de la necesidad de volverme más fuerte si quería volver a intentarlo. Por eso, los últimos años los he dedicado a construir un yo. Porque antes no había un yo. Mi vida cobró sentido cuando ideé mi proyecto, pero no me di cuenta de que mi proyecto también era yo. Porque soy yo el que lo hace posible. Por eso, aunque este mundo no me guste, tengo que aceptar las reglas del juego y jugar. No vivo en el mundo que me gustaría vivir, sino en el que quiero cambiar. Y para cambiarlo, tengo que construir una vida en él, una vida que me permita hacer mi proyecto en las mejores condiciones. Durante años fui un radical idealista, y no conseguí nada. Es hora de ser todavía más radical, más radical que nunca, pero sin ser un ingenuo. Por eso, ahora soy un radical pragmático. He aprendido a jugar.

Hace medio año me mudé a Oviedo para estudiar el doble grado de Matemáticas y Física. Las dos son el eje central de toda la ciencia y la tecnología, y aunque puedo estudiarlas por mi cuenta, hacerlo en la universidad me da oportunidades dentro del sistema que de otra forma no tendría. Además, me ofrecen cierto entorno social, lo cual parece más sano que pasar todo el tiempo encerrado en una habitación programando y leyendo. Es difícil predecir qué haré cuando termine, porque son 5 años en los que puedo cambiar de idea, pero mi intención es irme a vivir a Islandia; siempre me pareció el lugar ideal para hacer lo que quiero hacer. De todas formas, es en el presente donde se vive, y donde hay que actuar. Y ha llegado el momento de, una vez más, tomar la iniciativa.

A partir de hoy, vuelvo a empezar de cero mi proyecto. Me siento lo suficientemente preparado como para, después de casi 3 años de reflexión, retomarlo con la determinación, la valentía y la autodisciplina que tenía al principio. He aprendido mucho durante estos años, y aunque he cambiado sustancialmente, mi objetivo no lo ha hecho lo más mínimo. Es verdad que tengo menos tiempo que antes, pero eso no supondrá un impedimento porque ahora soy más eficiente. Dicen que con la edad uno se modera. Yo no. Yo me radicalizo más. A mí el sistema no me domestica. Sigo pensando en hacer posible lo imposible. Y no es de ser ingenuo o utópico. Es de ser valiente. Y esa valentía no pienso perderla nunca.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s